Propagandistas vs. vendedores
Se les llama así con desprecio: propagandistas. Ahí termina el argumento, ahí tiran el micrófono. No se acusa de ello a quien repite consignas empresariales, a quien aboga por intereses privados, a quien enmascara la mercancía de neutralidad. Solo quien defiende una causa, una idea, una lucha, merece el “insulto”que le descalifica como interlocutor válido.