¿Qué animal desextinguirías para usarlo como mascota?
La obsesión humana por las mascotas ha alcanzado cotas tan elevadas que la mera posesión de animales domésticos convencionales empieza a resultar pedestre, casi un síntoma imperdonable de vulgaridad burguesa. ¿Quién podría presumir hoy de tener un cerdo vietnamita si tu vecino se pasea con archaeopteryx del jurásico «desextinguido» mediante la modificación genética de una urraca? Admitámoslo sin tapujos: los gatos persas y los bulldogs franceses han perdido toda capacidad para provocar envidia.