El odio racista no es solo cosa de nazis
Veo ese odio en las señoras mayores con las que me cruzo en el autobús y que observan con altivez a las mujeres musulmanas que llevan hiyab; lo veo en la trabajadora de la salud que con desdén le dice a la persona en situación irregular que no tiene derecho a la sanidad; lo veo en los docentes que en la sala de profesorado hablan del alumnado migrante como de delincuentes o como si ser alguien racializado fuera una discapacidad y ser una persona discapacitada, algo despreciable. Pero, sobre todo y lo que más duele, es ver ese odio en mis compañeros de militancia blancos cuando les señalan su racismo. Porque el racismo no son cuatro pendejadas que dice la ultraderecha, es un componente fundacional del Reino de España que se repetirá ad infinitum en tanto no se sea capaz como sociedad de mirarlo de frente y asumirlo.
