La infelicidad de los jóvenes es consecuencia del idealismo de la generación de sus padres
No dejan de publicarse informes sobre el estado de salud mental de las nuevas generaciones, siempre asociados a la idea de felicidad. En este vídeo no discutimos tales informes —tan variables como las interpretaciones que suscitan—, sino las causas y remedios que se aducen para explicar y combatir este deterioro psíquico.
Sostenemos aquí la tesis de que la frustración juvenil es consecuencia del idealismo de la generación de sus padres. Fueron los búmeres (baby boomers en inglés) quienes construyeron un mundo inhabitable para los milenaristas (millennials en inglés).
El fracaso de la felicidad de los jóvenes es resultado de las promesas incumplidas por el idealismo de sus padres y abuelos. Se dice que los jóvenes de hoy están sobreprotegidos: es falso. No sólo no están hiperprotegidos, sino todo lo contrario. Están más desprotegidos que nunca, por dos razones innegables.
En primer lugar, se les ha privado de conocimientos esenciales y de una educación científica sólida y competente.
En segundo lugar, lejos de resguardarles de los grandes experimentos y peligros psicológicos y sociológicos del siglo XXI, se les ha puesto a los pies de los caballos de las plagas psíquicas del momento, al quedar a merced de redes sociales, ansiedad, internet, tabletas y limitaciones laborales, sociales, familiares, económicas y vitales.
¿Esto es protección? No. Es todo lo contrario. Y es, además, un autoengaño esperpéntico en el que incurren los mismos adultos que dicen proteger a sus hijos.