Cuando Ábalos, Koldo y Santos se iban de bares: del blanqueo en el Franky pasando por su despacho en la Chalana
Una ruta etílico-administrativa de tres amigos entre cafés, mariscos y comisiones donde los bares no eran bares, sino oficinas satélite del Ministerio de Transportes. De Pamplona a Madrid con menú del día a cuenta del contribuyente. En el bar Franky, entre el olor a café rancio y croquetas de fondo de congelador, se cocía algo más que jamón presunto. Allí, Koldo García —chófer de profesión, asesor por accidente y patriota de sí mismo— montó su primer cuartel general. Un nido de comisiones, facturas falsas y confidencias de servilleta que la UCO
