Tres recomendaciones de la neurociencia para fortalecer los vínculos sociales y mejorar el bienestar emocional
En sociedades cada vez más individualistas, inmersas en la vorágine, el ritmo acelerado y la cultura del “sálvese quien pueda”, se suele perder de vista algo esencial: el ser humano no está diseñado para vivir solo. El bienestar está profundamente ligado a los vínculos, la cooperación y el servicio hacia los demás. “Desde las primeras horas de vida, los bebés muestran una clara preferencia por los estímulos sociales: buscan rostros, voces, caricias y dependen del cuidado de otros para completar su desarrollo.