Discordia en las ondas. Historia de un linchamiento y un despido | Letras Libres
No sé si seremos algún día capaces de recuperar la concordia, de restaurar la confianza en la palabra, de poder hablar sin tener que adscribirnos a un bando o a otro. No sé si tiene sentido plantear la necesidad de una radio y una televisión públicas independientes del gobierno de turno, en las que no se vulnere el derecho a la información ni a la libertad de expresión. No sé por qué resulta tan polémico defender que la lucha por la igualdad nos exige atender a todas las víctimas, incluso cuando son hombres y las maltratadoras mujeres.