"Ser emocionalmente inteligente significa que tienes más probabilidades de estar de buen humor en el trabajo"
Estas habilidades no son rasgos innatos, sino capacidades que se pueden entrenar y fortalecer con el tiempo. Según Goleman, la inteligencia emocional se articula en torno a cuatro dominios: autoconciencia, autogestión, conciencia social y gestión de relaciones. Cada uno de ellos está formado por competencias concretas que contribuyen al bienestar emocional y al liderazgo eficaz.