La columna de Vickie – El ruido
EL RUIDO
El protagonista de nuestra sociedad
La rueda más estropeada del carro es la que hace más ruido.
Esopo
Queridos lectores:
El ruido, según Wikipedia, «es la sensación auditiva inarticulada, generalmente desagradable. En el medio ambiente, se define como todo lo molesto para el oído o, más exactamente, como todo sonido no deseado. […] Cuando se utiliza la expresión ruido como sinónimo de contaminación acústica, se está haciendo referencia a un ruido (sonido), con una intensidad alta (o una suma de intensidades), que puede resultar incluso perjudicial para la salud humana». «Y en el ámbito de la comunicación sonora, se define como ruido a todo sonido no deseado que interfiere en la comunicación entre las personas o en sus actividades».
Por lo tanto, el ruido, se puede considerar peligroso. Actualmente, en la comunicación, impera a su libre albedrío, a conveniencia de algunos y para perjuicio de muchos.
Hablo de ese ruido en el que se basa la desinformación, con la intención de crear desconcierto para así ocultar la realidad de lo que no interesa que se conozca. Esta corrupción en la comunicación crea malestar en la sociedad y falta de confianza, potenciando la agresividad y el conflicto. Circunstancias que llevan a enfrentamientos y a una división abismal en el mundo, logrando así debilitarnos. Ese peligroso ruido nos ciega, confundiéndonos e impidiéndonos conocer la verdad, volviéndonos unos obstinados ignorantes. No olvidemos que esta ignorancia existe porque hay intereses que la alimentan y favorecen para, de esa forma, tener una humanidad dormida, pobre y dócil. En definitiva, quieren y están creando una sociedad manipulable.
No podemos acomodarnos, utilizando a esa ignorancia culpable para excusar nuestro comportamiento y nuestra falta de compromiso, y mucho menos cuando tenemos los medios y la oportunidad de investigar e informarnos sobre lo que ocurre en realidad a nuestro alrededor.
Para silenciar a ese desalmado ruido que amenaza con destruir nuestro bienestar y hace imposible la tan apreciada libertad, debemos aprovechar la valentía y el atrevimiento de esa misma ignorancia que él ha provocado; porque ella no conoce el miedo y nos incita a descubrir nuevos caminos y la verdad. Es nuestra obligación desenmascarar esa falsa libertad que nos han vendido, esa que en realidad, nos hace más esclavos que nunca. No hacerlo nos convierte en ignorantes deliberados, con una ceguera intencionada que les permite eliminar o disminuir nuestro pensamiento crítico.
Porque como bien dijo Thomas Paine:
«La razón se obedece a sí misma: la ignorancia se somete a lo que se le dicta».
Victoria C.P