Las malas palabras
Hace veinte años en el portal de MSN existía una popular plataforma de chats. Allí hice un chat en la sección de “espiritualidad, religión y filosofía” (o algo así). Como de filosofía no había ni rastro, y los que más pululaban por el lugar llenándolo de salas eran cristianos evangélicos, a mi sala de chat le puse el título de ATEÍSMO PARA NIÑOS. Enseguida se llenó de latinos enojados que me echaban la bronca y me hablaban de sus cosas religiosas, de que si Jesús, el amor, patatín, patatán... Había mucha movida porque no dejaba de entrar gente cabreadísima. Fue muy divertido. Y por supuesto también se añadieron ateos y gente mala a azuzar aun más a los cristianos cabreados. En aquellos tiempos aprendimos a lanzarnos “la espada flamígera de Yahveh” unos a otros. Flipaba, pero es que apenas había comenzado a conocer a la fauna de Internet.
En España hablamos de nuestra fe católica como de una “religión”. Así que en las discusiones les decía a los cristianos que tenían una religión patatera, que su religión era una broma, etc las cosas que solemos decir los ateos militantes ¿Os podéis creer que lo que les molestaba no eran mis adjetivos faltones sobre su religión? Lo que les fastidiaba era que me refiriera a su creencia y a lo que me estaban diciendo sobre Jesús, como una “religión”. Y no dejaban de recordármelo. Para ellos “religión” era una palabra perversa. Y, por lo tanto, una palabra tabú. Sus creencias y lo que me contaban sobre ellas no eran una “religión”, las religiones eran cosa de "papistas", de idólatras católicos, de hinduistas, etc. La palabra “religión” era una mala palabra, y la tenían reservada para las religiones de los demás. Obviamente, esto venía de los useños locos del Norte.
No es extraño que los mismos tontainas estén liándola con el término “política”, de la misma manera que lo han estado haciendo con términos como “ideología” o “doctrina” en referencia al conjunto de ideas que se transmiten, y que construyen toda producción cultural humana: en los videojuegos, en las películas, en los relatos nacionales, en las ferias de arte, en los dibujos animados para niños, etc. Es la nada sutil guerra cultural de la alt-right useña. Están tratando de envilecer las palabras que utilizamos para definir lo que hacemos todos, con el fin de colocar esas palabras en lo que hacen sus enemigos. Para que no parezca que ellos hacen exactamente lo que hace todo el mundo desde el principio de los tiempos. Ellos no son "religiosos", no tienen "ideología", no son "políticos", no "adoctrinan", no hacen nada de eso… pero no paran de hacerlo.
Unos días antes de las elecciones, Santiago Abascal, preboste del partido que más cerca se encuentra de esos idiotas (con permiso de Ayuso), decía ofendido en un mitin que el ecologismo es una “religión”. No explicaba más, ni falta que hacía, su público lo entendía perfectamente. Y vaya… ¡Una religión! ¿Se darán cuenta Abascal y su público que buena parte de ellos son religiosos, y que han metido a sus hijos a que los “adoctrinen” en el cole en una “ideología”? ¿Qué diantres está pasando? Pues pasa que, como no pueden dar la turra sobre sus muermos de ideologías nacionalistas y religiosas, salvo a los niños, y eso porque a los pobres no les queda otra que aguantarlos, se han empeñado en copiar las ocurrencias de los protestantes useños y estigmatizar todo término relacionado con la transmisión de la cultura, la moral, la religión y la política.