El gasto de la flotilla
Un periodista chileno que cubrió la retirada de la última ocupación fallida de Afganistan no podía decir que era americano. En los conflictos en los que había estado en África y Oriente Medio, cuando los locales le preguntaban sobre su procedencia siempre tenían dificultades en ubicar a Chile, de modo que había tomado la costumbre de decir que era "un periodista americano".
Da la casualidad que los useños también se refieren a ellos mismos como "americanos". Así que el efecto de decir que era "americano" ante los nativos, sobre todo en el momento en el que los useños ponían pies en polvorosa, resultaba en actitudes poco colaborativas si no abiertamente hostiles.
Como el periodista era hispanohablante, y conocía las afinidades de los afganos, pasó a identificarse como "español". Desde entonces todo fueron facilidades para moverse entre la población durante esos momentos turbulentos en los que el ejército usano escapaba atropelladamente.
Aunque España fue una potencia invasora, sus relativamente pocos efectivos desplegados desde Herat, bajo el mando italiano, no habían sido relevantes en lo militar. Nuestros soldados, cuando les dejaban salir de su base en Qala-i-Naw, se ocupaban en tareas mayormente humanitarias y de reconstrucción.
España dilapidó miles de millones de euros en tocar las narices a un pueblo pendenciero repleto de fanáticos levantiscos, pero su modesto desempeño en esa empresa, y el gasto local exorbitante en fútbol, siguió haciendo que España fuera una nación vista con simpatía por los afganos.
Invertir cantidades cósmicas de dinero, tanto privado como público, en un gran relato deportivo como el Real Madrid versus Barça, resulta que catapultó a España a la fama mundial. Hace muchos años que el fútbol español es el mejor embajador de España en el mundo.
Afganistan tiene cuarenta y dos millones de afganos. Paquistan tiene doscientos cincuenta millones de paquistanies, India tiene mil cuatrocientos cincuenta y pico millones de indios, algo más que China que ahora tiene mil cuatrocientos millones de chinos.
La población del Sudeste Asiático (Myanmar, Tailandia, Laos, Camboya, Vietnam, Indonesia, Filipinas, etc) es de casi setecientos millones de personas. La población de Africa (Marruecos, Argelia, Túnez, Libia, Egipto, Sudán, Mauritania, Nigeria, Uganda, Tanzania, etc) es de mil quinientos cincuenta y muchos millones de africanos.
Israel tiene nueve millones y pico de habitantes, poco más que la población de la ciudad de Abiyán, en Tanzania.
En prácticamente todos esos lugares conocen a España por su gran relato épico futbolístico. Para los viajeros españoles es un medio valiosísimo para congeniar rápidamente con la población local. Eso significa que, al menos inicialmente, las relaciones son más fluidas, las estancias más cómodas, los trámites más llevaderos, las asociaciones puede que sean más productivas. En general las cosas suelen ir mejor cuando tienen un buen comienzo.
La Global Sumud Flotilla zarpó a finales de agosto desde España con los primeros veinte barcos de una flotilla que llevaba delegaciones de cuarenta y cuatro países y a la activista sueca Greta Thunberg
. Se le unieron convoyes desde Genova, Tunez, Sicilia, Grecia, etc, En cuanto al número de personas que participaban en la gesta España estaba a la altura de Turquía e Italia en los primeros puestos (exactamente en el segundo puesto debajo de Turquía). El papel que jugó España en esta flotilla fue relevante.
El fracaso de la flotilla repercutió en manifestaciones por todo el planeta. Marchas y manifestaciones que han sucedido por todos esos lugares que he enumerado más arriba y que tienen miles de millones de habitantes. También hubo manifestaciones en Europa y en todo el llamado "occidente". Quizá entre los pocos lugares en los que no hubo grandes manifestaciones por el asalto a la flotilla fue en un país que tiene poco más que la población de la ciudad de Abiyán, en Tanzania.
Con todos estos datos habría que reflexionar si, incluso desde un punto de vista meramente pragmático, nos sale o no a cuenta tener una presencia significativa en este relato épico, seguir enviando flotillas en dirección a Gaza, y continuar fracasando más y mejor.