Quién iba a imaginar que llenar un país con millones de inmigrantes iba a ser determinante para complicar el acceso a la vivienda...
Aumentar un diez por ciento la población en un periodo breve es, en esencia, un experimento social de gran escala. Su desenlace depende de la capacidad colectiva para adaptarse y de la previsión institucional para ajustar servicios e infraestructuras al nuevo ritmo. No basta con celebrar los (sin duda) numerosos efectos positivos de ese crecimiento: también es necesario reconocer los desafíos que plantea y afrontarlos con planificación, recursos y realismo.
