El sanchismo degenera en una secta fanática
Cuando más difieren los hechos de la realidad (interpretación de los casos Ábalos, Puigdemont y Salazar) más se radicaliza la adhesión al presidente y prevalece el mesianismo ciego. El arcaico modelo de devoción donde el líder sustituye al argumento y la fidelidad se alza por encima de la evidencia. Sánchez ya no pide adhesión racional: exige fe. Fe a prueba de contradicciones. Fe incluso cuando proclama que Ábalos era poco menos que una figura aleatoria del paisaje ministerial. Fe cuando se humilla ante Puigdemont para insuflar respiración asi