Cajera de supermercado
Irene Montero se ha convertido en una especie de pasatiempo nacional, una variante del dominó practicada por cuñados de toda índole que plantan su exabrupto en el bar o en las redes con la misma energía con que se planta el seis doble en la mesa. Se insulta a Irene Montero, se toma uno el carajillo, suelta un eructo y adelante. Qué se debe, Paco.