Alvise Pérez vino a regenerar la política española y decidió empezar regenerando a Alvise Pérez. Frente a la acusación de haber utilizado los cien mil euros que le dio un empresario para financiar su campaña electoral en las europeas, Alvise sostiene que en realidad lo utilizó para financiarse a sí mismo. También podía haber dicho algo parecido a la célebre frase de George Best, cuando el astro del Manchester United explicaba cómo había dilapidado una fortuna: "Gasté un montón de dinero en coches, mujeres y alcohol; el resto lo derroché". A fin de cuentas, el SALF (Se Acabó la Fiesta), el tinglado político de Alvise Pérez, se inventó precisamente para subvencionar la juerga existencial de este avispado buscavidas que se crio en UPyD, transbordó a Ciudadanos y saltó a tiempo para protagonizar su propia y excitante aventura.