Somos una nación diversa, no una isla de extraños (Eng)
Escuché el discurso de Sir Keir Starmer sobre las nuevas normas de inmigración. Nunca imaginé que escucharía a un primer ministro laborista adhiriéndose al cliché racista de que es la inmigración la que ejerce presión sobre la vivienda, la sanidad y otros servicios públicos, especialmente cuando los trabajadores extranjeros, la mayoría de ellos altamente cualificados, son la columna vertebral de esos servicios, debido a las deficiencias de gobiernos anteriores de todos los colores en materia de educación y desarrollo de capacidades...