Que llegue el PP y limpie la corrupción
Han sido años de intentos desesperados. Años de sacrificio infructuoso hasta que la industria del antisanchismo, por fin, se ha encontrado esta semana con una alegría más que merecida. Al contrario que tantos otros escándalos de cartón piedra, lo de Santos Cerdán sí es real. Lo sabemos todos. También los votantes de derechas. Miren a los ojos al que tengan más a mano y descubrirán un brillo de ilusión que hace una semana no existía. Pregúntenle directamente por qué celebra con champán lo de Cerdán si ya se sabía que estábamos ante un dictador

