Confiamos en nuestra memoria porque no nos queda más remedio. Por esa razón, y también porque algo nos dice que de vez en cuando nos la juega, procuramos controlarla ciñendo su campo de actuación. Pero la memoria se extiende más allá, por mucho que eso nos perturbe. Disfrazada de intuición, de experiencia onírica, de premonición […]
Los cerebros envejecidos o discapacitados pueden una vez más formar recuerdos duraderos si se eleva una enzima que presiona los frenos demasiado fuerte en un gen clave, según revelan neurobiólogos de la Universidad de California-Irvine, en Estados Unidos.
Una investigación ha descubierto el mecanismo de autocompletado que el cerebro usa para perfeccionar recuerdos: añade sensaciones imaginarias para dar más realismo a la experiencia. El hipocampo y la corteza entorrinal se encargan de fabricarnos la ilusión.
Investigadores señalaron que el nuevo método podría conducir al desarrollo de una serie de tratamientos para enfermedades mentales, como el alzheimer o la esquizofrenia.
El efecto Mandela, bautizado con este nombre por la pseudocientífica Fiona Broome, es el nombre con que se conoce popularmente el fenómeno de confabulación compartida por varias personas. Recibe el nombre del Premio Nobel de la Paz sudafricano Nelson Mandela, puesto que, cuando se anunció su muerte en 2013 varias personas afirmaron recordar que Mandela había muerto en los años 80.
La investigación revela que los primeros recuerdos de la infancia podrían persistir en el cerebro, desafiando la amnesia infantil. El sistema inmunitario materno durante el embarazo influye en este proceso, destacando la importancia de ciertas proteínas. Este hallazgo tiene posibles implicaciones médicas y educativas, ya que podría permitir reavivar recuerdos tempranos y entender mejor por qué algunas personas los retienen.
Los recuerdos no son meras “réplicas literales” de la realidad, sino un tejido de narrativas que evolucionan y se simplifican con el tiempo. Habitualmente tendemos a considerar que la memoria falla cuando olvidamos algo. Sin embargo, no solo puede incurrir en omisiones, sino que también es capaz de alterar la integridad de los recuerdos existentes. Se conocen como “falsos recuerdos” y/o “falsos reconocimientos”, y resultan tan comunes como los fastidiosos olvidos que experimentamos.
Neurocientíficos del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) en Estados Unidos demostraron que se pueden implantar recuerdos falsos en el cerebro de los ratones, que son idénticos a recuerdos auténticos, mediante la manipulación de las neuronas que codifican esta información. "Si se trata de una memoria falsa o verdadera, el mecanismo neuronal del cerebro que subyace a la recuperación de la memoria es el mismo", explica Susumu Tonegawa biólogo molecular y autor principal del estudio que publica la revista Science.
Roberto Bustos Morales tiene 71 años. De su padre no supo nunca nada y de su madre, sólo el nombre. No había cumplido diez años cuando un cura de un orfanato de Tarragona le separó de sus hermanos y le entregó a un matrimonio que le obligó, denuncia, "a servir como un esclavo a cambio de techo y comida". Le llamaban Andrés. La pareja sigue viva y se defiende: "No tenía dinero, entiéndame".
Dan Saxon (Charlie Sheen), policía secreto, vive atormentado por las duras experiencias que marcaron su infancia y, cada noche, horribles pesadillas lo atormentan. Tras numerosos problemas con su superior, un policía corrupto que trata de hundirlo, le asignan un nuevo caso. Debe infiltrarse en una violenta banda de moteros e incautar la mayor partida de droga de la historia. Para lograr su objetivo, Dan tiene que demostrar a la banda que es uno de ellos, y se verá envuelto en una ola de crimen y violencia...