#2 Hombre, bonito no es, de ver. Ah, ¿que uno no se puede quejar, entonces? Claro, claro, tampoco tienen otro sitio donde plantar su cama, por no hablar de la "acumulación de suciedad y malos olores". ¿Que esa gente necesita ayuda? Sí. ¿Que todos tenemos derechos y responsabilidades? También.
Yo también podría decir que los que tachan de imbéciles a los que se quejan de verlo se tendrían que ver en la situación de tener a un indigente en un banco delante de tu casa (el caso salió en La Vanguardia, no se le podía echar de ahí), o viviendo en los soportales de la finca, o en el párking, o en el trastero, a ver qué tal les sentaba. Pero no un indigente educado que no pretende molestar, no, no, uno conflictivo, de los que se creen con derecho a todo.
Por cierto, los extranjeros yo ya los expulsaría directamente a sus países de origen.
Esto del sinhogarismo es un buen indicador de lo bien o mal ajustada que está una sociedad. No se trata de repartir pisos y paguitas por la cara a todos (pagados por los que sí trabajan), pero tampoco de no ayudar a esa gente y que haya una barrera que les impida salir de esa situación. Por eso cuando miramos a los presos, las ayudas que se les dan, que si se les da un trabajo en la cárcel, que si cursos, que si programas de desintoxicación, todo eso, llámalo un mínimo, es a lo que debería tener acceso todo ciudadano, especialmente en situación vulnerable. De lo contrario estamos tratando mejor a delincuentes que a no delincuentes.
#6 pues porque los fondos buitres están detrás de esta mierda en todas partes, se han volcado en la vivienda como bien de mercado y para sacar rendimiento, no como servicio a la sociedad, al mismo tiempo las empresas se concentran en pocos lugares porque les dan incentivos fiscales y a tpc todo
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Yo también podría decir que los que tachan de imbéciles a los que se quejan de verlo se tendrían que ver en la situación de tener a un indigente en un banco delante de tu casa (el caso salió en La Vanguardia, no se le podía echar de ahí), o viviendo en los soportales de la finca, o en el párking, o en el trastero, a ver qué tal les sentaba. Pero no un indigente educado que no pretende molestar, no, no, uno conflictivo, de los que se creen con derecho a todo.
Por cierto, los extranjeros yo ya los expulsaría directamente a sus países de origen.
Esto del sinhogarismo es un buen indicador de lo bien o mal ajustada que está una sociedad. No se trata de repartir pisos y paguitas por la cara a todos (pagados por los que sí trabajan), pero tampoco de no ayudar a esa gente y que haya una barrera que les impida salir de esa situación. Por eso cuando miramos a los presos, las ayudas que se les dan, que si se les da un trabajo en la cárcel, que si cursos, que si programas de desintoxicación, todo eso, llámalo un mínimo, es a lo que debería tener acceso todo ciudadano, especialmente en situación vulnerable. De lo contrario estamos tratando mejor a delincuentes que a no delincuentes.