#3 Poca empatía me generan los fascistas que caen en sus propias trampas en general, es más, admito que disfruto viendo como ellos mismos tienen que padecer lo que meses antes bramaban. Como cuando Granados acabó en la cárcel que el mismo inauguró, justicia poética.
Una lastima que el resto de etarras no siguieran su ejemplo.
De hecho, hace tiempo me compré su puzzle