Buscando un poco de info sobre la Juez que ha decretado esto.
Y esa es una diferencia sexual que una parte de la sociedad se niega a ver (incluso hacen de todo para que no la veamos nadie) y que el Derecho no registra. El Derecho, los y las juezas tienen que tener el valor de decir que los hijos y las hijas son ante todo de las madres y, hasta que no lo hagan, las mujeres no podremos confiar en ellos.
En todo este jaleo procesal hubo un momento de silencio por parte de la jueza María del Carmen Siles Ortega, titular del juzgado de primera instancia n. 3 de Granada que me gustó. Se lo escribí. Le mandé mi apoyo por sostener ese vacío ante la decisión de Juana de irse con sus criaturas, dando así autoridad a la decisión de una mujer valiente.
Porque las juezas pueden hacer mucho más de lo que la ley del padre les sugiere. Pueden ocupar márgenes, sostener vacíos, pueden interpretar la ley hasta llevarla a un orden simbólico de amor, gracia y sentido común. Pueden, como Antigona, desoír los mandatos patriarcales, sosteniendo a quienes como Juana Rivas ponen en el centro su vida y la de sus hijos. Porque los hijos son de ella.
#4 "los hijos y las hijas son ante todo de las madres". Ley extraída directamente de tus cojones al viento. Si eres mujer, extraída de tus labios vaginales al viento. Si eres imbécil y no eres ni mujer ni hombre, extraída de tus hemorroides al viento.
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Y esa es una diferencia sexual que una parte de la sociedad se niega a ver (incluso hacen de todo para que no la veamos nadie) y que el Derecho no registra. El Derecho, los y las juezas tienen que tener el valor de decir que los hijos y las hijas son ante todo de las madres y, hasta que no lo hagan, las mujeres no podremos confiar en ellos.
En todo este jaleo procesal hubo un momento de silencio por parte de la jueza María del Carmen Siles Ortega, titular del juzgado de primera instancia n. 3 de Granada que me gustó. Se lo escribí. Le mandé mi apoyo por sostener ese vacío ante la decisión de Juana de irse con sus criaturas, dando así autoridad a la decisión de una mujer valiente.
Porque las juezas pueden hacer mucho más de lo que la ley del padre les sugiere. Pueden ocupar márgenes, sostener vacíos, pueden interpretar la ley hasta llevarla a un orden simbólico de amor, gracia y sentido común. Pueden, como Antigona, desoír los mandatos patriarcales, sosteniendo a quienes como Juana Rivas ponen en el centro su vida y la de sus hijos. Porque los hijos son de ella.
Flipo.
Hembrismo en estado puro.