India, antaño famosa por su diversidad religiosa, ahora es testigo de una ola de persecución sin precedentes contra su minoría cristiana. La crisis ha alcanzado proporciones alarmantes, con 834 ataques documentados contra cristianos tan solo en 2024, lo que representa un aumento del 13,7 % con respecto al año anterior. Quizás lo más preocupante sea que solo el 5,6 % de estos incidentes resultaron en acciones policiales contra los perpetradores. Esta persecución sistemática ha posicionado a India en el undécimo puesto de la Lista Mundial de Vigilancia 2025 de Puertas Abiertas, donde los cristianos enfrentan persecución extrema.
Detrás de estas estadísticas se esconden personas reales: madres a las que se les prohíbe sacar agua de los pozos de las aldeas tras su bautismo, niños acosados sin piedad en las escuelas, pastores que se enfrentan a penas de prisión por cargos falsos de "conversión forzada". Su sufrimiento coincide con la continuidad del gobierno del Partido Bharatiya Janata (BJP) bajo el mando del primer ministro Narendra Modi, quien obtuvo su tercer mandato en las elecciones de 2024. Aunque la presencia parlamentaria del BJP se ha reducido a 240 escaños, lo que requiere un gobierno de coalición, su agenda nacionalista hindú continúa inalterada.
La piedra angular de esta persecución sistemática es la proliferación de leyes anticonversión, promulgadas ya en doce estados de la India. Estas leyes crean una situación de vulnerabilidad para los creyentes, empleando una terminología deliberadamente vaga que criminaliza las conversiones mediante conceptos imprecisos como "seducción", "fuerza" o "tergiversación". Lo más preocupante es que invierten el principio legal fundamental de "inocente hasta que se demuestre su culpabilidad", que exige que el acusado demuestre su inocencia mientras se enfrenta a posibles penas de prisión de entre uno y diez años.
¿POR QUÉ los medios tradicionales no cubren esto?
A pesar del alarmante aumento de la violencia y la persecución sistémica contra los cristianos en la India, los medios tradicionales en Estados Unidos han ignorado en gran medida el problema. ¿Por qué? Varios factores contribuyen a este silencio: la condición de India como aliado estratégico de Estados Unidos y socio comercial importante desalienta la cobertura que podría tensar las relaciones diplomáticas, mientras que la supresión por parte del gobierno indio de la información negativa y la presión sobre los medios internacionales limitan aún más la visibilidad. Además, las prioridades editoriales en las redacciones estadounidenses suelen dejar de lado las historias de persecución religiosa, especialmente las que involucran a cristianos en regiones geopolíticamente menos prominentes. Esto no debería sorprender a nadie que haya observado la propaganda anticristiana que prácticamente ha invadido los medios en la última década. Esta falta de cobertura se ve agravada por la escasa incidencia y presión pública en Estados Unidos, así como por las negaciones oficiales y la escasa cobertura informativa de las autoridades indias, lo que dificulta que los medios internacionales verifiquen y destaquen estos incidentes. Como resultado, la difícil situación de la minoría cristiana de la India sigue siendo una historia en gran parte desconocida en el panorama mediático estadounidense, a pesar de su gravedad e importancia global. Es un problema muy grave, y muy poca gente habla de él en Estados Unidos. Necesitamos crear conciencia. Como creyentes llamados a “acordarnos de los presos, como si estuviéramos presos juntamente con ellos, y de los maltratados” (Hebreos 13:3), debemos entender lo que está sucediendo y cómo podemos responder en oración y acción.
#1 Pero a los que persiguen sona los abobados cristianos ó solo a los cristianos a secas, la India tiene un amalgama de religiones antiguas algunas con pasado sangriento y una serie de castas deleznables
#5 Te has quedado corto, lo mejor fue al heredero del dictador que lo subieron al altar en patio de una iglesia donde rezaba todos los días con coche y todo.
#2 persiguen a cristianos por las conversiones. Es irrelevante si son mas o menos rigoristas o de qué rama. La persecucion tanto de musulmanes como de cristianos e incluso jainistas o sijs es un evento recurrente y real desde hace mucho. Y esa persecucion es precisamente de nacionalistas hindues contra esta gente perteneciente a minorias, y su "lebensraum" se llama Cachemira, asi que ojo con lo que esta pasando porque esta "pelicula" ya la hemos visto en Israel.
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Detrás de estas estadísticas se esconden personas reales: madres a las que se les prohíbe sacar agua de los pozos de las aldeas tras su bautismo, niños acosados sin piedad en las escuelas, pastores que se enfrentan a penas de prisión por cargos falsos de "conversión forzada". Su sufrimiento coincide con la continuidad del gobierno del Partido Bharatiya Janata (BJP) bajo el mando del primer ministro Narendra Modi, quien obtuvo su tercer mandato en las elecciones de 2024. Aunque la presencia parlamentaria del BJP se ha reducido a 240 escaños, lo que requiere un gobierno de coalición, su agenda nacionalista hindú continúa inalterada.
La piedra angular de esta persecución sistemática es la proliferación de leyes anticonversión, promulgadas ya en doce estados de la India. Estas leyes crean una situación de vulnerabilidad para los creyentes, empleando una terminología deliberadamente vaga que criminaliza las conversiones mediante conceptos imprecisos como "seducción", "fuerza" o "tergiversación". Lo más preocupante es que invierten el principio legal fundamental de "inocente hasta que se demuestre su culpabilidad", que exige que el acusado demuestre su inocencia mientras se enfrenta a posibles penas de prisión de entre uno y diez años.
¿POR QUÉ los medios tradicionales no cubren esto?
A pesar del alarmante aumento de la violencia y la persecución sistémica contra los cristianos en la India, los medios tradicionales en Estados Unidos han ignorado en gran medida el problema. ¿Por qué? Varios factores contribuyen a este silencio: la condición de India como aliado estratégico de Estados Unidos y socio comercial importante desalienta la cobertura que podría tensar las relaciones diplomáticas, mientras que la supresión por parte del gobierno indio de la información negativa y la presión sobre los medios internacionales limitan aún más la visibilidad. Además, las prioridades editoriales en las redacciones estadounidenses suelen dejar de lado las historias de persecución religiosa, especialmente las que involucran a cristianos en regiones geopolíticamente menos prominentes. Esto no debería sorprender a nadie que haya observado la propaganda anticristiana que prácticamente ha invadido los medios en la última década. Esta falta de cobertura se ve agravada por la escasa incidencia y presión pública en Estados Unidos, así como por las negaciones oficiales y la escasa cobertura informativa de las autoridades indias, lo que dificulta que los medios internacionales verifiquen y destaquen estos incidentes. Como resultado, la difícil situación de la minoría cristiana de la India sigue siendo una historia en gran parte desconocida en el panorama mediático estadounidense, a pesar de su gravedad e importancia global. Es un problema muy grave, y muy poca gente habla de él en Estados Unidos. Necesitamos crear conciencia. Como creyentes llamados a “acordarnos de los presos, como si estuviéramos presos juntamente con ellos, y de los maltratados” (Hebreos 13:3), debemos entender lo que está sucediendo y cómo podemos responder en oración y acción.
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