Esto es lo que pasa cuando la tecnología permite cosas que antes eran impensables. Las empresas, las más rastreras, vaya, en su afán por el lucro, se alejan de lo que deberían ser sus productos según la lógica y según lo esperado por sus consumidores para convertirlos en caballos de Troya contra el usuario, al cual ven, no como a su consumidor, a alguien a quien mimar, sino como a un idiota al que explotar lo máximo que puedan. Esto es lo que está pasando con todo lo "smart": cada vez menos funciones para el usuario, más inconvenientes, y más vías de lucro para la empresa. El usuario es alguien a quien se puede espiar y cuyos datos valen mucho.
*