El gran desastre de las vacunas COVID-19 [ENG]
"Los vacunados tienen hasta SEIS veces la tasa de infección de los no vacunados, según datos del Gobierno de Nueva Zelanda", reza un reciente titular de The Daily Sceptic.
Siguen llegando datos inquietantes de países de todo el mundo: las personas que han sido vacunadas contra la COVID-19 están contrayendo la enfermedad a un ritmo considerablemente mayor que las que no han sido vacunadas. Y lo que es peor, los vacunados están enfermando gravemente y muriendo con más frecuencia que los no vacunados.
En el Reino Unido, por ejemplo, en marzo casi el 90% de las hospitalizaciones y más del 90% de las muertes por Covid se produjeron entre los vacunados.
Los datos británicos coinciden con los procedentes de otras naciones como Nueva Zelanda, Australia, Escocia y Canadá. Steve Kirsch resumió esta situación en su artículo de Substack titulado Cuanto más te vacunas, más débil se vuelve tu sistema inmunitario.
El artículo de Kirsch comienza con la siguiente frase:
No hay nada más descabellado que esto: cuanto más se vacuna, mayor es la probabilidad de contraer COVID. Vacúnate 3 veces y tu riesgo de contraer COVID es 3 veces peor que el de una persona no vacunada.
A continuación, Kirsch enlaza con análisis de datos recogidos por el gobierno para demostrar lo grave de la situación.
¿Cómo están respondiendo los gobiernos a esto? En lugar de detener las vacunas dañinas, varios ya han anunciado que dejarán de publicar las cifras deletéreas.
No hace falta decir que una cosa ha quedado bastante clara: en lugar de detener la COVID-19, las vacunas están empeorando la situación. Los países altamente vacunados han registrado más covid que antes de la aparición de las vacunas. Los ejemplos abundan: El Reino Unido, Alemania, Israel, Francia, Singapur, Hong Kong, los Países Bajos. La lista continúa.
Además, estos países altamente vacunados también tienen más covid que las regiones menos vacunadas. Considere este titular de Newsweek:
Las tasas de vacunación contra el COVID en África son bajas, pero la región evita lo peor, dejando a los científicos desconcertados
No hay nada realmente desconcertante en esto. Los datos muestran claramente lo que está sucediendo: las vacunas hacen que la COVID-19 aumente, mientras que su ausencia conduce a una eventual disminución de la pandemia a través de la inmunidad natural.
Si viviéramos en un mundo normal y las vacunas fueran eficaces, las cosas serían al revés. Los países muy vacunados estarían libres de COVID-19, mientras que los países poco vacunados se llevarían la peor parte de la pandemia.