No se impidió a nadie cuestionar las vacunas para el COVID-19, aunque es cierto que se hicieron obligatorias para continuar con algunas actividades. Ocurrió que todos, gobernantes y gobernados, dieron prioridad a la economía por encima de cualquier otra consideración.
#6 Habría que hablar con los doctores, creo yo que muchos calladitos por temor a represalias, porque dudar de la seguridad o la efectividad a la maravillosa vacuna que supuestamente nos iba a sacar de la pandemia era poco menos que pecado.
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