#5 ¿También ves a la mujer mirándolo fíjamente, al marido, mientras éste termina el plato a duras penas, con una mirada --ella--, entre el desprecio y la indignación, como diciendo "¿me vas a hacer quedar mal otra vez?"? ¿Y la alegría y sentimiento de liberación de ella cuando ve que el marido al final se lo termina todo, cucharada a cucharada, misión cumplida? Un sentimiento comparable al del marido, unas horas después, justo antes de meterse en la cama, posiblemente en su último momento de felicidad en este mundo, sentado en el W. C., dando rienda suelta a los vestigios de la cena, con el mismo heroísmo a la salida que ya demostró a la entrada, orgulloso, igual de orgulloso que se sentía por ser un triplemente pinchado.
#7 ¿Pondrías un plano de la cara del hombre, pero lateral o semitrasero, donde se viera al fondo la cara de la mujer --habría que ver cómo están sentados en la mesa--, mirándolo fíjamente mientras él va tomando judías, mirada al plato, una mirada triste, sumisa, resignada, así cucharada tras cucharada, y se ve cómo deglute y todo en cada una? Creo que eso expresaría muy bien la situación. A parte del contenido, es que comer en estas condiciones no puede sentar bien, tampoco, de ninguna manera.
En paralelo, planos de la suegra, la cual no esconde su sorprendentemente fuerte alegría al ver que sus judías van desapareciendo del plato del hijo político.
#8 Empezaría con un plano general de situación, iría introduciendo planos de recurso sobre elementos que vayan ofreciendo información a la audiencia (un gato negro, una escoba, un plano detalle de las judías al fuego, una plano trasero a contraluz de una señora mayor con moño), todo ello con un ritmo pausado, que dé pie a que el espectador a imaginarse que sabe lo que va a ver (dosificación de la información). Luego entraríamos a presentar a los protagonistas, con planos medios según se van dirigiendo a la cocina (sin incluir a la suegra), un nuevo plano general para determinar el orden de la mesa, más planos detalle de las judías (estos planos cada vez más cortos, pero más frecuentes), de repente un silencio que se rompe con el reloj de la cocina avisando que ya están las judías. Luego haría falta organizar el orden de los diálogos y los tiros de cámara utilizando alguna de las soluciones presentadas por Daniel Arijon en su libro de referencia "Gramática del Lenguaje Audiovisual", que cubre todos los supuestos de un diálogo en este escenario.
Bueno, ya me he cansado de la prepro, ¿no hay bocatas?
#9 Ah, vale, yo es que me he enfocado en el momento la deglución forzada. Ha de quedar claro con sutiles detalles que el plato es algo importante, trascendental. A esa mujer no le rechazas las judías o te echa de casa (en el mejor de lo casos).
¿Bocatas pides? ¿Y yo, qué? Primero tendremos que hacer un craufundin, digo yo, para buscar fondos.
#11 pide una subvención al ministerio, di que la peli tratará sobre gente marginada, sobre productos tradicionales y que reforzará el rol de cualquier minoría, nos llueven los millones ..
#9 ¿En qué momento presentas al espectador la idea de que fue el chorizo? ¿A priori, a lo Alfred Hitchcock, para que el espectador sienta dolor con cada cucharada que el marido ingiere? ¿No dices nada, tan sólo unos planos un tanto extraños sobre el chorizo, pero sin ser claros de lo que pasa? ¿Cuando la suegra se entera de la muerte del yerno le vienen flashbacks choriceros a la mente y, si acaso, un punto de culpa?
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En paralelo, planos de la suegra, la cual no esconde su sorprendentemente fuerte alegría al ver que sus judías van desapareciendo del plato del hijo político.
Bueno, ya me he cansado de la prepro, ¿no hay bocatas?
¿Bocatas pides? ¿Y yo, qué? Primero tendremos que hacer un craufundin, digo yo, para buscar fondos.