Sherlock Holmes y "Los Meneantes" (III)
CAPÍTULO III Thurston se volvió hacia la puerta y, tras unas palabras con Dupla, consiguió que éste la entreabriera, poniendo su cuerpo en el hueco para evitar que entrásemos. Como mis conocimientos de español son escasos, sólo pude comprender que el individuo, tan escaso de higiene física como de cualidades morales, se negaba, de manera arrogante y prepotente, a dejarnos pasar. Hacía gestos negativos con la cabeza y los brazos, y repetía “¡No!” una y otra vez. Cuando ya parecía que tendríamos que desandar el camino, Holmes se adelantó y, en un español fluido, soltó un párrafo en…