¿Cuánto vale una foto humillante de Puigdemont con Sánchez?
La ruptura de relaciones, sometida al espantajo de la consulta a la militancia, dista mucho de una moción de censura pero predispone un acercamiento sumiso del líder socialista. Puigdemont no busca tanto el pacto como la penitencia. Lo que le obsesiona no es la negociación con Pedro Sánchez, sino su humillación. La instantánea. La foto en Bruselas. La prueba documental del vasallaje. Porque Puigdemont, que ha hecho del exilio un decorado y de su fuga un principio de autoridad, necesita ver a Sánchez peregrinando hasta Waterloo.