La otra cara del milagro portugués
Con el gobierno de izquierdas, la economía lusa vive una inesperada bonanza. Sin embargo, mantiene una fuerte dependencia del boom turístico, que ya está causando estragos, y de inversiones extranjeras que plantean dudas, como las ofertas provenientes de China. El Gobierno luso también ha contribuido a la llegada de cada vez más personas del extranjero, con generosas ventajas fiscales para no residentes y los llamados visados oro, que conceden la residencia a quien invierte un mínimo de 500.000 euros en activos como viviendas.