También la justicia: lo tienen todo
Como sabía que era la prisión de mujeres más grande de España, me sorprendió la escasa afluencia de personal, apenas doscientas reclusas. La entrada no estaba abierta al público, lógicamente, lo cual reducía las posibilidades de asistencia, pero ya habíamos tocado en el patio de Carabanchel delante de unos tres mil presos, en una imagen que acojinaba.