Opinión: Amantes
Irene Montero y Pablo Iglesias, que viven sus amores parlamentarios con trajín de escaños, ya se han dado, por fin, un beso ante la cámara oculta. Lo hemos visto, y estamos todos más tranquilos. Que el amor les dure hasta que la próxima purga los separe. Y más allá, ése es mi deseo.