La nueva era dorada del espionaje
Durante años los servicios secretos occidentales han centrado todos sus esfuerzos (muchos de ellos fallidos) en combatir al yihadismo: escuchas, infiltraciones, pinchazos, piratería... Pero este 2016 les ha demostrado que otro viejo conocido les ha estado ganando terreno en silencio: Moscú y su poderoso FSB (el antiguo KGB). El servicio secreto del Kremlin no es sólo capaz de grandes operaciones de desestabilización en procesos electorales y ataques cibernéticos a gran escala