Hasta los leones se sonrojan
El esperado encuentro parlamentario entre Mariano Rajoy, presidente del Gobierno, y Pablo Iglesias, aspirante a líder de la oposición, en el Congreso de la XII Legislatura se saldó como temíamos: con obviedades, perogrulladas, malas fomas y cero propuestas de futuro. Resulta fácil comprender el desapego de la ciudadanía con sus políticos, que han dejado de ser un referente de la oratoria y el pensamiento. Son percibidos como quienes han logrado embaucar al 69% del censo que acudió a las urnas en la última convocatoria para gozar de un puesto.