Si éramos tan malos, ¿cómo crecemos tanto?
Volvamos la vista atrás. Concretamente a 2010. La economía española comenzaba a salir de la primera recesión provocada por la crisis financiera internacional de 2008. Pero, de pronto, la implosión del déficit público y la crisis de la deuda lo cambió todo. A esos desequilibrios, derivados de la crisis, se sumaban los que venían de la etapa de euforia: el fuerte déficit comercial y el elevado endeudamiento del sector privado.