Zapatos y prisioneros
Donald J. Trump,(...) se fijó en el calzado de sus subalternos (...) decidió regalarles cuatro pares de Florsheims (...) con el resultado que todo el mundo va bien calzado. Gloria al líder. Alabado sea el jefe. (...) pero medio gabinete tiene obviamente pies demasiado grandes o demasiado pequeños. (...) todo el mundo lleva los zapatos a la oficina, porque eso es lo que le gusta a Donald Trump. Es algo perfectamente normal.