Esta sección de “No soy racista pero…” esta vez dedicada a todas esas personas que dicen no ser racistas pero que justifican sus actitudes, racistas evidentemente, con ciertos argumentos fácilmente rebatibles. Con esta campaña llamada “No soy racista pero…” que comenzó la pasada Navidad, nuestra intención es desmontar esos argumentos. Migrar es un derecho, y migrar en busca de cobijo...
Gustavo Rivero. Hace un par semanas, tuve el privilegio de reencontrarme y cenar con un gran amigo y exjefe mío. Al final de la cena, me preguntó cuál había sido la mayor enseñanza de mis mayores adversidades. Claramente, le respondí que la humildad. Y me contestó: “Sin duda, la humildad es muy rentable”.
Acabo de leer que al Juez Vidal le van a permitir actuar como Juez tras la sentencia que ha emitido la Sala de lo Contencioso administrativo del Tribunal Supremo, una decisión que a los que no somos independentistas nos ha causado estupor y, en mi caso, miedo escénico ante la posibilidad de que por circunstancias de la vida me tenga que sentar en un banquillo y me juzgue este señor.
Sánchez puede decir una cosa y su contraria sin el más mínimo rubor, no solo porque tiene el poder sino porque su partido goza de una bien trabajada hegemonía ideológica y cultural en el conjunto de la sociedad española y en particular en sus ámbitos más determinantes –sindicatos, universidades, estudiantes, círculos culturales, creadores de opinión, medios de comunicación, etc.-. Todo lo que sus rivales han descuidado.
Soy persona pobre en recursos materiales, pero intento enriquecerme cada día un poco más en las cosas que no puedo cuantificar. A veces uno tiene la casa llena de lo que no desea, como el dolor. Y de este producto poco deseable tengo las alforjas llenas y las tengo a consecuencia de unas personas...
¿Has visto la obra de Santiago Sierra? Como todos los años, el pasado fin de semana estuve en ARCO. Al regresar, la pregunta que abrió la mayor parte de mis conversaciones sobre la feria fue más o menos la misma. No, no he visto la obra de Santiago Sierra. Ni yo, ni prácticamente nadie, porque no llegó a exponerse al público. La galería la retiró de su stand. Yo habría hecho lo mismo. La atención de los visitantes se habría centrado, como en cada edición, en el escándalo de turno. Y ARCO es una feria.
Podría pensarse que la huelga feminista del 8 de marzo sacude la sociedad con tanta potencia, que cualquier organización no reaccionaria del todo sabe, que el no sumarse el próximo viernes puede pasarle factura electoral (a la postre, dicen los profetas de este asunto del institucionalismo, es lo único importante, tener diputados y diputadas para hacer cambios), y social. Por eso, hasta sindicatos de dudosa creencia en la lucha de clases convocan dos horas, tampoco hay que pasarse, habrán pensado. También lo hacen partidos reformistas y...