Esstimada señora diputada y portavoz de su grupo: Incurre usted en error de juicio al imaginar que la silla y micrófono de una tertulia es propiedad de un partido político; una especie de cuota establecida por un presunto derecho consuetudinario. Un error demasiado extendido que daña la credibilidad del medio y del que tienen mucha culpa los propios medios que han debilitado su soberanía a base de coqueteos y trasiegos con los portavoces de los partidos para aparentar neutralidad en perjuicio de la profesionalidad...
...en este vídeo analizo de donde vienen las ideas que afirman de forma categórica que el hombre no se puede considerar una persona maltratada en el ámbito de la pareja íntima. De la forma en la que están construidas las teorías de género niegan esa posibilidad independientemente de la naturaleza de los hechos apoyándose en la idea de desigualdades estructurales. Analizo la exposición de estás desigualdades de la comunicadora y activista Feminista Pamela Palenciano, autora del famoso y celebrado monólogo "No sólo duelen los golpes".
De lo que se entera uno sin buscarlo ni interesarle. Y no lo digo por lo de Ferreras, el personaje al que se le llena la boca y los gestos de ‘Periodismo’ a todas horas y sin venir a cuento (dime de qué presumes y te diré de qué careces), porque este ya sabía de qué pie cojeaba. Además, más allá de su reveladora biografía, solo hay que recordar lo amigo que es de Eduardo Inda y a quién han servido ambos, para tener claro a qué intereses responden.
El barrio sevillano de 'las 3.000 Viviendas', uno de los más empobrecidos de España, fue el que más se abstuvo en las elecciones generales de 2016. Los que más participaron fueron los vecinos del acomodado barrio del Pla del Remei, en Valencia. "Es un pez que se muerde la cola: como no votan, los políticos no se interesan por ellos, ellos no se sienten escuchados y vuelven a abstenerse en las siguientes elecciones", explica el investigador Manuel Trujillo.
En España hay más de un centenar de cargos públicos presos por corrupción. Mantener a cada uno de ellos nos cuesta entre 60 y 65 euros al día, es decir unos 1.800 euros al mes, o lo que es lo mismo: 21.600 euros al año. En total, atender a la manutención y alojamiento carcelario de estos reputados sinvergüenzas cuya mayor aportación a la sociedad ha sido esquilmar el bolsillo de los españoles y cargarse las instituciones nos supone un gasto anual nada desdeñable de más 2 millones de euros.
Conozco a varias docenas de socialistas y, también conozco a un buen puñado de lo que conocemos como «sociatas«. Socialistas, por desgracia, cada vez quedan menos y las y los «sociatas» abundan. Si Pablo Iglesias (el que no tenía casoplón) viviese, hace décadas que se hubiese dedicado a tirar a más de una, uno y a unos cientos desde el balcón de la tercera planta de Ferraz
Los derechos fundamentales no son negociables. Y la ONU reivindica el derecho a la educación en la lengua materna como uno de los más relevantes para los niños. En España, esta formulación se ha materializado en la jurisprudencia consolidada por parte de los tribunales --desde el Constitucional a los Superiores de las CCAA, pasando por el Supremo-- que han establecido que los niños tienen derecho a recibir una parte razonable de la educación en cualquiera de las lenguas oficiales en cada territorio.
Y es que cóbrame lo mío, además de ser una frase de mafioso de guardería, supone un quebradero de cabeza importante para los locales: 27 cobramelomíos en la barra, desmenuzando lo que han comido como si estuvieran en la consulta del gastroenterólogo, aportando análisis de heces si es necesario, generan una cola innecesaria, ocupan un tiempo y un espacio claramente deficitarios para el local.
Es poco probable que el presidente ruso Vladimir Putin y su gobierno corran la misma suerte que sus antepasados soviéticos. Al igual que los dirigentes del Partido Comunista en Pekín han estudiado la historia soviética para evitar que se repita, los dirigentes del Kremlin también lo han hecho. Han aprendido las lecciones de los fallidos intentos soviéticos de revertir el declive en las décadas de 1970 y 1980, y muchos atributos clave de la economía rusa y de la política económica rusa reflejan el deseo de evitar la repetición de la experiencia
Guillermo Fesser (Madrid, 1960) aparece montado sobre una bicicleta con cesta. Lleva gafas con cordel y pedalea sin ninguna prisa, diseminando saludos entre los parroquianos, interesándose por sus hijos, sus ampliaciones de garaje o las intervenciones médicas recientes. A todos los efectos, otro vecino más de Rhinebeck, el discreto pueblecito que lleva siendo su hogar desde hace casi dos décadas. Cuando llegó era un tipo acostumbrado a hablar ante los millones de personas que sintonizaban Gomaespuma con ansias de chanza.
Podría pensarse que la huelga feminista del 8 de marzo sacude la sociedad con tanta potencia, que cualquier organización no reaccionaria del todo sabe, que el no sumarse el próximo viernes puede pasarle factura electoral (a la postre, dicen los profetas de este asunto del institucionalismo, es lo único importante, tener diputados y diputadas para hacer cambios), y social. Por eso, hasta sindicatos de dudosa creencia en la lucha de clases convocan dos horas, tampoco hay que pasarse, habrán pensado. También lo hacen partidos reformistas y...