La ciencia empieza a confirmar lo que muchos dueños de mascotas han experimentado desde siempre: los animales también sienten afecto, crean vínculos profundos y, en algunos casos, pueden experimentar emociones comparables al amor humano. Así lo explica el periodista científico Javier Rada en su artículo "Amar como un animal", recogido en la entrevista que ofreció en el programa La Rosa de los vientos.
Un estudio realizado por investigadores de los Institutos Max Planck de Antropología Evolutiva y de Ciencias Cognitivas y Cerebrales (Leipzig), junto con el Centro de Neurociencia Cognitiva y el Centro de Investigación en Neurociencias (Lyon), ha demostrado que los chimpancés salvajes combinan distintas vocalizaciones para crear nuevos significados, un proceso análogo a ciertos mecanismos del lenguaje humano.
A pesar de la fama, perros y gatos pueden convivir en paz e incluso ser amigos inseparables, todo depende de la forma en que hayan sido criados y no a una supuesta enemistad natural. Un buen ejemplo de ello es la relación de Charlie y el gato SkyTeam, una pareja tan fuertemente unida que el trágico final de esta historia te conmoverá.
El concepto "estar como una cabra" cobra una nueva dimensión con el caso de Polly, una cría de cabra que sufre ataques de ansiedad y cuyos atentos cuidadores han averiguado cómo mitigarlos: disfrazándole de pato. Eso mismo.
Silky es un hamster como los demás, salvo que no tiene pelo.