Un país, haciendo uso de su soberanía, pretende expulsar a los falsos refugiados --los que han emigrado a él por motivos económicos--, y a los que extienden el tiempo de sus visados de forma ilegal, y va a promover la natalidad de sus habitantes, que todo eso se vea como revolucionario, anticuado o fachoso, cuando son medidas que buscan el bienestar de su población, simple y llanamente, te paras a pensarlo y te das cuenta de lo loco que está el mundo. Aquí vamos en dirección contraria.
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