De nazis, ratas y mandriles
En la era del espectáculo, lo importante no es qué tan falso es lo que se dice, sino la convicción con la que se lo dice. Por eso, hoy cualquiera puede ser acusado de nazi, fascista, comunista o zurdo. No interesa si el calificativo guarda relación con la realidad, sino repetirlo con la asertividad suficiente como para que quien lo quiera creer se convenza. Esta semana, por ejemplo, Nicolás Maduro afirmó que Javier Milei era nazi y desde el gobierno argentino le respondieron que el venezolano era marxista.