Jugar con fuego
La Ley de Montes de 2003 opta con claridad por la colaboración y cooperación entre las diferentes administraciones públicas para beneficio de un medio forestal que no entiende de fronteras administrativas.Los tremendos incendios de este verano han pillado por sorpresa a nuestros políticos y a nuestras administraciones públicas. Ya ocurrió con la dana, que demostró de forma dramática que no tenemos administraciones ni dirigentes capaces no ya de prevenir, sino de reaccionar con eficiencia y rapidez frente a catástrofes de estas dimensiones.