El Supremo considera que las mirillas electrónicas afectan a la intimidad de los vecinos | España | EL PAÍS
Ambas parejas viven una enfrente de la otra, con sus puertas separadas a una distancia de apenas un metro y medio. Una de las parejas instaló una mirilla electrónica que no solo sirve de visor, sino que detecta automáticamente el movimiento y se puede configurar para hacer una fotografía y enviar una alerta al teléfono o comenzar a grabar un vídeo cuando detecta que hay alguien.