El mito del regulador independiente
Tras aplicarse sus regulaciones favoritas, suelen descubrir que el decisor político exhibe escasa competencia, carece de la información necesaria para decidir y hasta persigue sus propios fines partidistas o individuales. Sin revisar antes la conveniencia de regular, proponen entonces crear un organismo independiente, en la confianza de que éste sí regulará con conocimiento y en aras del bien común.