El juez Peinado y la generación del 27
(...) objetivo final, que no es otro que visitar una vez más La Moncloa y conseguir, escoltado por la benemérita, entrar en ese dormitorio y hacer registro en el cajón de las bragas. ¿Cómo que bragas? “Imputé a Begoña”, dirá su epitafio. Los correos electrónicos, gritó sobresaltado en mitad del silencio de la noche