Elisa Mouliaá: la perfecta víctima imperfecta
Se ha intentado explicar el concepto por activa y por pasiva, pero nada: no existe la víctima perfecta. La superviviente de una agresión sexual no tiene que llorar, ni sufrir, ni haber sufrido siquiera. Basta con que ella sepa, pasados los años, que le ocurrió una cosa terrorífica porque hay gente que lo dice en redes sociales. La víctima imperfecta no cobra conciencia cuando quiere, sino cuando oye hablar.