Rafa Guerrero, psicólogo: "Un niño sobreprotegido va a ser un adulto muy indeciso y que no va a saber poner límites"
¿Puede una infancia entre algodones dejar cicatrices invisibles en la edad adulta? El psicólogo Rafa Guerrero lo tiene claro: la sobreprotección de los padres, lejos de ser una muestra de amor, proyecta sus propios miedos y debilita la autonomía del niño, dejando secuelas que perduran en la vida adulta, como la indecisión, la falta de autoestima o la imposibilidad de decir “no”.