A Elon Musk se le está yendo la pinza y no deberíamos tener miedo a contarlo
El arranque del Musk político está siendo tan histriónico como cabía esperar, pero más parecido a su fallida vida sentimental que a su exitosa tarea empresarial: gestión caótica y malestar ciudadano. En uno de los gestos políticos más polémicos de los últimos años, el pasado 21 de enero, en la toma de posesión de Donald Trump como presidente de EEUU, Elon Musk hizo el saludo nazi mientras se dirigía al respetable. Pero lo increíble no es esto. Lo verdaderamente fascinante es que ese brazo en alto, que para cualquier otro hubiera sido un culmen.