Greenfield declaró en una carta publicada por su cofundador, Ben Cohen, que ya no podía, "con la conciencia tranquila", seguir siendo empleado de una empresa que, según él, había sido amordazada por Unilever, empresa que cotiza en el Reino Unido, a pesar de un acuerdo que protegía su misión social cuando fue absorbida en el año 2000. "Es profundamente decepcionante llegar a la conclusión de que esa independencia, la base misma de nuestra venta a Unilever, ha desaparecido", declaró. "Si la empresa no podía defender las ideas en las que creía...