Tras un incendio, la restauración depende de la biodiversidad invisible del suelo
Cuando hablamos de incendios forestales, solemos pensar en montes calcinados, árboles reducidos a esqueletos negros y animales huyendo del fuego. Es la imagen más evidente y dolorosa. Pero existe otra tragedia silenciosa, mucho menos visible y, sin embargo, igual de trascendental: la que ocurre bajo nuestros pies.
En cada incendio se pierde un patrimonio biológico incalculable que permanece oculto en el suelo: millones de microorganismos y pequeños invertebrados que sostienen la vida del bosque sin que apenas reparemos en ellos.