“Karrantza equivale al Everest en el mundo de la espeleología”
No nació en Karrantza, pero lo conoce como la palma de su mano o como la luz frontal que alumbra sus expediciones. Es una de las personas que ha experimentado lo que se siente colgado en la oscuridad en la sima de la torca del Carlista, uno de los volúmenes subterráneos más inmensos, “el tercero a nivel internacional según la superficie de sus megasalas”. En sus más de treinta descensos siempre le invade “un punto de congoja cuando veo la negrura y bajo como un punto pequeño en vertical absoluta a lo largo de casi noventa metros”.